La ciudad de Toledo fue inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad el 26 de noviembre de 1986, durante la Décima Sesión del Comité para el Patrimonio Mundial, que se celebró en París. Unesco reconoció así a la ciudad histórica de Toledo: “Depositaria de más de dos milenios de historia, Toledo fue sucesivamente municipio romano, capital del reino visigodo, plaza fuerte del emirato de Córdoba y puesto de mando avanzado de los reinos cristianos en su lucha contra los musulmanes. En el siglo XVI fue la sede temporal del poder supremo, bajo el reinado del emperador Carlos V. Sus monumentos son obras maestras de distintas civilizaciones, creadas en un contexto en el que la presencia de tres grandes religiones –judaísmo, cristianismo e islamismo– constituyó un factor esencial”.
Precisamente “Un paseo por la historia” es el título del libro escrito por Juan Eslava Galán, editado por el Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad y Tintablanca, que se incluye en la Colección Ciudades Patrimonio. En su itinerario, a través de la conversación con un amigo, cuenta que “la imperial ciudad de Toledo se despliega ante ellos como un tapiz antiguo” y entonces se enfrentan a “¡Toledo, cabeza y corazón de las Españas!”.
El historiador asegura que “Toledo es una historia completa de España”. En sus páginas deja que suenen simultáneamente las campanas de sus cien iglesias y recrea el paseo por sus “trescientas cincuenta calles, y a cada cual, cien encantos, y en cada encanto un portento... Difícilmente encontraremos en el mundo una concentración de historia y arte como la que nos ofrece esta ciudad”.
Recomienda como visita imprescindible “la soberbia Catedral, la iglesia mudéjar de Santa María la Blanca, la sinagoga del Tránsito (y Museo Sefardí), el monasterio de San Juan de los Reyes (siglo XV), el Museo Hospital de Santa Cruz (siglo XIV) y el Museo del Greco, que recrea el domicilio del artista”.
Según Eslava Galán, “necesitaría una vida entera para recorrerla. Toledo tiene tal cantidad de monumentos que es imposible verla en un día. Ciento trece declarados de Interés Cultural, entre ellos, una docena de conventos de clausura”.
Anima a las personas que llegan a la ciudad a que se pierdan “por sus laberínticas calles, explorar adarves, plazuelas, patios y correduelas, notando los mil detalles de la ciudad que aúna lo mudéjar, lo gótico y lo renacentista, artes de muy distinto cuño que aquí milagrosamente se funden y compenetran para mostrar las combinaciones posibles en lo tocante a belleza y armonía. No es extraño que a muchos visitantes los asalte el síndrome de Stendhal ante tanta acumulación de belleza y de historia”.
Por ejemplo, destaca la Plaza de la Catedral, que reúne en solo lugar el templo y el Palacio Episcopal, junto con instituciones como la sede del Ayuntamiento, con su bella portada mudéjar, o la Audiencia. Sobre la Catedral, especifica que su construcción se demoró 267 años y asegura que es una de las más impactantes “por su acumulación de arte y belleza”, con una llamada de atención a que “custodia una de las mejores colecciones de reliquias de la cristiandad”.
Otros monumentos como la Puerta de Bisagra o el Alcázar, junto con el Museo del Ejército, forman parte de un recorrido salpicado de palacios renacentistas, museos o plazas, como Zocover, que nos llevan a un viaje a través del tiempo.
También es parada obligatoria la sinagoga de Santa María la Blanca, que Eslava Galán describe como “mi monumento toledano favorito”, porque transmite “sensación de paz y recogida belleza” y al que encumbra como “la concatenación más feliz de las tres culturas: lo árabe, lo judío y lo cristiano”.
Igualmente invita a conocer la sinagoga del Tránsito, construida en 1366, que alberga el Museo Sefardí: “Impresiona su belleza. Esta sinagoga pasa por ser la más bella del mundo”, opina Eslava Galán.
Toledo también es la ciudad del Greco, que llegó en 1577. En la iglesia de Santo Tomé, el visitante puede admirar ‘El Entierro del señor de Orgaz’. La impresionante ‘Vista y plano de Toledo’ se puede contemplar en el Museo del Greco, el único dedicado al pintor, que cuenta con otra obra destacada, ‘El Expolio de Jesús’, en la Catedral.
Tierra de artesanos, alfareros o herreros, la fama del acero toledano, también conocido como acero español, ha trascendido a la literatura y al cine. La calidad de las dagas y sables toledanos ha traspasado la gran pantalla, de la mano de personajes como Robin Hood o en superproducciones como ‘El Señor de los Anillos’ o ‘Gladiator’. La artesanía de Toledo ofrece múltiples tesoros con denominación de origen, incluida la compleja técnica del damasquinado.
Eslava Galán reseña que “el damasquinado de Toledo es un arte milenario consistente en la incrustación de oro de 24 kilates y plata sobre una base de hierro dulce mediante cincel y martillo. Platos y cuadros damasquinados con motivos religiosos, quijotescos, taurinos y con panorámicas de la ciudad de Toledo son cotizados internacionalmente”.
Para conocer la esencia de Toledo, su artesanía y tradiciones hay que vivir el Corpus Christi, cuando la ciudad amanece con el toque de campanas y una salva de morteros anuncia la salida de la procesión desde la Catedral. Previamente, el casco histórico se engalana y las calles se cubren con antiguos toldos procedentes del gremio de tejedores. Las fachadas de las casas lucen sus mejores ornamentos y la Catedral exhibe ocho tapices flamencos del siglo XVI. Los patios de las casas particulares abren sus puertas a los visitantes y todo el recorrido procesional rezuma el intenso aroma de plantas como cantueso, romero o tomillo, que acentúan la espiritualidad de la celebración.
Es el día que procesiona la custodia de la Catedral, definida por Eslava Galán como “probablemente la más excelsa obra de orfebrería, una torre gótica de planta hexagonal realizada en plata dorada por el platero alemán Enrique de Arfe”, un conjunto que sostienen cuatro ángeles de plata. El escritor reseña que los guías turísticos ofrecen los siguientes datos: la obra está compuesta por 18 kilos de oro y 183 de plata; 5.600 piezas y 12.500 tornillos. Incluye 260 estatuillas. El desfile procesional es digno de admiración.
Tampoco conviene perderse el placer para los sentidos que ofrece la gastronomía toledana, con delicias como el mazapán. Eslava Galán aconseja entrar en “la acreditada confitería de Santo Tomé donde se elabora el exquisito mazapán de Toledo desde tiempo inmemorial, o, al menos, desde tiempos de Alfonso VII, en cuyo reinado se tienen las primeras noticias de este energético dulce hecho de almendras, azúcar y miel, como explican ‘Los cuatro libros del arte de la confitería’ del toledano Miguel de Baeza, editado en 1592”.
Otras tentaciones son el guiso de perdiz estofada o la carcamusa, otro guiso en este caso a base de ternera en salsa, acompañado de jamón y chorizo. Las llamadas ‘toledanas’, empanadillas rellenas de cabello de ángel y cubiertas de almendra picada, son otro sabor inconfundible de la Ciudad Patrimonio de la Humanidad, con rutas y experiencias singulares, como ‘Toledo en dulce’, que permite adquirir las elaboraciones de sus conventos.
Según Eslava Galán, Toledo “se ha convertido en un referente mundial del turismo ilustrado” y considera imprescindible conocer una propuesta novedosa: “Oscurece sobre la imperial ciudad. El lejano rumor del tránsito en el puente de la Cava y en la carretera de los Cigarrales, cruzando el foso fluvial, apenas perturba la ciudad medieval”. Es el momento en el que se dirige a las instalaciones de Puy du Fou para contemplar el espectáculo “El Sueño de Toledo”.
Como historiador, novelista y aficionado al teatro, Eslava Galán emite su veredicto: “Solo tenemos palabras de elogio para este extraordinario espectáculo tan ameno, didáctico, teatral, coreográfico y hasta pirotécnico que excede a cuanto ha visto una generación de espectadores difícil de impresionar después de los efectos especiales que nos ofrece cotidianamente el cine”. La ciudad del Tajo vuelve a sorprender con una propuesta innovadora y Eslava Galán se convierte en su embajador: “No es luz y sonido, no es teatro, no es circo... Es Puy du Fou. ¡No se lo pierdan!”.
En el Corpus Christi, en Semana Santa, en romerías o en otras fiestas, en las prodigiosas noches de verano o en las de primavera, desde los carnavales hasta las luces de Navidad, Toledo es la oportunidad de disfrutar del momento y de la historia. En 1923, Albert Einstein escribió sobre su visita a Toledo: “Uno de los días más hermosos de mi vida. Toledo es como un cuento de hadas”.