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De la época flavia (último cuarto del siglo I dC), el foro provincial y el circo, y de la primera mitad del siglo II dC, el anfiteatro, por citar algunos edificios urbanos.
Desde aquí se reprimieron varias revueltas indígenas en época republicana, en ella César reunió sus legados y Augusto residió entre los años 27-26 aC, y desde aqu í se estructuró y organizó un amplio territorio durante más de setecientos a ños.
De su larga historia y su dilatado desarrollo urbano han llegado hasta nuestros días importantes edificios y material arqueológico que convierte a la antigua Tarraco en un unicum entre las ciudades del Occidente romano, tanto por la cantidad como por la calidad y el estado de conservación de sus edificios. |
Pero no sólo eso: en el extrarradio se conservan villas de la importancia de la d’Els Munts (siglo I-II dC) o Centcelles (siglo IV dC), canteras como la de El Mèdol, dos acueductos, edificios funerarios como la Torre de los Escipiones y el arco honorífico, el Arco de Berà.
Durante la época tardorromana y visigótica la ciudad experimentó una importante transformación urbana consistente en el abandono de ciertas áreas de residencia y la aparición de otras nuevas. De ese momento se conservan diversas basílicas, como la situada en los bajos del centro comercial"Parc Central", o la del anfiteatro, y áreas funerarias de gran importancia para el conocimiento de ese momento histórico, como la necrópolis paleocristiana del Francolí (siglos IV-VI).
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